las señales del viejo caminoVuelvo a caminar,
a retomar las señales de mi viejo camino.
El invierno huele a hojas quemadas
y nada es demasiado triste
cuando el mar se acerca al caminante.
Sin embargo hay montes desvastados,
Y furiosas lampalaguas reptando por debajo de la arena.
Sombras de un ángel subterráneo
que juzga con la estrecha visión de su miseria
a los que viven la esperanza abierta.
Y no me afecta.
Yo voy con mis hermanos adelante,
con los hombres que agradecen la gracia de un abrazo
y las mujeres que aman a sus hombres en la niebla
Vuelvo a caminar con todos ellos,
aunque camine solo.
Aprendí que la luna de los charcos no es la verdadera,
ni es la luz del camino de la vida
la que brilla en los dientes de los lobos.









